Estoy segura de que no soy como Neruda, no te puedo escribir los versos más tristes esta noche.
También sé que no soy como Bécquer, no haré poesía al clavar mi pupila que no es azul en la tuya.
Delirios de un poeta,
el amor se vuelve loco
no sé como salvarme de esta tormenta
que lo vuelve todo gris, poco a poco.
Promesas que se quedan en nada
que lo dejan todo más vacío,
no sé llenar este corazón suicida
y me muero tan despacio.
Rotos en lo más profundo del corazón
teniendo la vida partida en dos,
he perdido hasta todo mi uso de razón
ahora que no me encuentro ni yo.