sábado, 9 de mayo de 2015

La última canción del primer concierto.

He abierto la ventana para que te tires
y dejes de dar tantos portazos,
y al final he acabado cayéndome yo.

Madrugar sin haber dormido antes
ya no se me hace tan pesado
como cargar con el vacío que me ha dejado tu ausencia,
los martes siguen siendo trece
y octubre espero que esta vez tarde algo más en llegar.
Ahora leo todas las noches las cartas que no me escribiste
en vez de quemarlas
y escribir en tus tachones lo que quería que me dijeras
porque tu marcha no fue tan dura
como verme tan tarde sin ti, o quizás demasiado pronto sin nadie.
El verano sólo trae consigo muchas ganas
de ahogarse en una piscina con un foso muy profundo
lleno de sirenas afónicas
que no saben como atraer a náufragos.
He cambiado mi apariencia física
para que me pierdas en las miradas pasajeras de la gente
que hace muchos inviernos que no mira el reloj
por si se dan cuenta de que alguien les está esperando.
Debes saber que ya no bailo al ritmo de las luces
de ambulancia
y que desconozco el motivo de ello
y estoy siendo tan terriblemente cruel
que hasta Leiva ha tenido que cantarlo
por eso padezco de vértigo causado por tus pasos
y temo encontrar unos ojos tan llenos de pólvora
deseosa de ver arder como los tuyos.

viernes, 24 de abril de 2015

Mundos paralelos finitos.

                                                    Que Dios nos pille confesados (aunque no creamos en Él). 



Oniria jamás encuentra a Insomnia.
Ella se desconecta de.
Quizá en otra vida se encontró con ese ser.

Voy a arrojarme por los cables.
Y en su mundo bohemio fue
la primera y última vez.

Lleva tiempo desesperándose .

Se desviste con su pijama
arrancándose la piel.
Quizá ella sueña que duerme sin querer.
Ella hace desequilibrios mentales en la cabeza de él.

Tirándose por la cornisa del piso veintitrés. 

Y cuando tu imagen se me resbala
tú me descubres callada.

Esa noche fui muy cruel
acabé marchándome.

Te encontraré perdido en cielos grises
y ya no me verás.
Cuando me caiga entre la gente
y ya no me verás.

Ella insomne y él sin ser capaz de despertar.  


lunes, 30 de marzo de 2015

Ni el recuerdo ni lo no vivido existen.

Tus demonios tienen miedo de que te des cuenta de que eres el Dios en el que todo el mundo quiere creer, por eso te destruyen.







Tacho tu nombre tras haberme tatuado con fuego tu mirada. La vez que más triste estuve fue el día que me fui y tú no me pediste que me quedara pero reí mucho y a carcajadas.
No me imagino besando a otros sin pensar en ti, igual que no sé escribir si no es por ti. 

Y es que te odio tanto 
que no puedo hacerlo
odiarte, digo
pero que te voy a querer un poquito,
lo que dura mi canción favorita
o todo lo que tardarás en volver.

Hasta que el cielo deje de ser
siempre gris,
te recordaré.
Hasta el día que lluevan pianos
que no tocan nuestra marchita canción,
quédate.

El desvío por viajar demasiado tarde siempre me lleva a un lugar lleno de suicidas, de trenes, y de cornisas. Todo está congelado, hace frío y no encuentro el gris por ninguna parte porque todo es blanco y negro y el país de la alegría no existe.
El país de la alegría es todo lo que he vivido contigo
y no existe.
Que sepas que las cartas, la poesía , el olor a sexo, los viajes en tren, la espera, y los secretos
no existen;
son sólo una bomba nuclear
que me arrasaron por dentro
y hoy sólo vienen
para convertirse
en el país del miedo.

Temes a tus demonios 
de la misma forma que ellos
te temen a ti.
Pero ellos no saben que
tú sólo existes
en un alma tan oscura
como mis ojos,
y que jamás me pondría 
de rodillas para rezarte a ti. 

miércoles, 4 de marzo de 2015

Vacío inexistentemente vivo.

Hay demasiadas cosas que se han ido o han acabado sin vida en mis manos.
Soy yo la única culpable, pero no me culpes.
Llevo toda mi vida esperando que venga alguien a detenerme por agredirme a mi misma. Pero nunca viene nadie. Y todo acaba siendo un gran susto en el que no sé por qué me sorprendo.
Tampoco sé porque siempre muero a la vez que las flores se marchitan en mi piel y es que no encuentro nada más triste que ser las espinas de la pasada primavera que tan caóticamente se fue. Pues el eco de tus pasos se sigue pareciendo al movimiento de sístole y diastole arrítmicamente.
He venido a pudrirme aquí, como a todos lados.

                                     -Foto de Dara Scully-

viernes, 20 de febrero de 2015

Confieso que he.

Tengo una cicatriz que me atraviesa toda la garganta, y las salidas de emergencia atascadas con tanta huida.
Me he cansado de vestir de amarillo en el continuo estreno de esta obra que nadie viene a ver. Desde mi cabeza aplauden miles de personas que esperan un final dramático que nunca llega. Nada existe. Ni yo misma. Y de repente, aparezco.
Se escuchan risas tras la caída del telón, desde aquí arriba me entra vértigo y eso que nunca he estado a la altura, he llegado demasiado lejos sabiendo que estoy demasiado cerca de la nada. Me he ido de mis propias manos.
Imagínate abrir un libro que la primera página sea el último acto.
Estás apunto de entrar dentro de Locura y Cuerda
                                                     dentro de mi alma
                                                                mortal.

-Locura se volvió loca y mató a cuerda-.
                                                                 Fin.

Me enamoré de Cuerda y me volví loca de matar, me silencio con el nombre de Locura y me vuelvo Cuerda.
A veces me dicen que tengo cara de no haber roto nunca un silencio. Nadie sabe que rompo las puñaladas que clavan otros en mi espalda, para hacer imborrable el dolor.

Nunca he jugado con fuego y siempre me he quemado con el agua. Lloro cuando brilla mucho el sol y paseo por las vías cuando está nublado, desesperando que llegue un tren y me lleve al mismo sitio en el que construí mi propio templo, y sin ser suicida
                                                                           caigo
                                                                           con
                                                                           mis
                                                                           propios
                                                                           pies
                                                                           por
                                                                           la
                                                                           cornisa.

Estas ruinas huelen a incendio y el humo que ves es el que expulsan mis pulmones queriendo dejar de vivir, sin que nadie les salve.
Tengo un vacío vibrante donde antes había un órgano bombeante, no está roto, o sí. Pedidle que vuelva que no habrá más preguntas. (o sí).
No digáis nada, que aquí no hay nadie.
Estas palabras están tan torcidas como la raya de mi ojo izquierdo que se escurre por el mismo sitio que mis lágrimas.
                                    LA SANGRE ES AMOR Y DESAMOR.
Me voy
No voy a volver
      voy a venir
                         de nuevo.

jueves, 5 de febrero de 2015

Llegar a (des)tiempo.

Igual se comsume el tiempo
si te quedas,
o si te vas.

Tiempo sin ti
pierde el sentido
y me clavo las agujas del reloj
en un intento de dolerme
más que tu ausencia.

La soledad siempre crea
cicatriz propia,
por las noches se abre sola
y me recuerda todo
lo que no soy capaz
de olvidar.

Cierra la ventana,
apaga la luz,
y déjame que respire el sabor
de todos esos
te quiero mucho
pero no puedo evitar odiarte
por no formar parte
de este desordenado desastre.

Voy a quemar con agua
toda la poesía que me inspiraste
haciéndome creer que el arte
era herlarte con calor humano.
Y es que los monstruos
también nos enamoramos
pero no creemos en el amor.

Déjame explicarte que
la música ya no amansa
a esa indomable fiera,
que se le ha roto el corazón
y no sé como curarle
la lágrima que se le atascó
en la retina
al vernos romper los esquemas
de los que creen en la imperfección
de manera caóticamente
perfecta.

sábado, 20 de diciembre de 2014

Poema cardíaco.

Tic tac,
las agujas de un reloj
que indica el tiempo en pasado
ya no marcan mi ritmo cardíaco.
Parada
                        Latido
                                            Parada
                                                                 Latido.

Mi órgano bombeante
se contrae haciendo sonar con fuerza
una canción desafinada
en mi caja torácica musical,
en la que la bailarina lucha
por sobrematarme.

Una operación a corazón abierto,
en la que la única solución
es romperlo todo por dentro.
Se ha cortado toda la comunicación
con las arterias principales,
por motivos de inseguridad emocional.
Ya no palpita,
ya no siente,
mi corazón inerte.

Tengo el miocardio como centro gravitatorio pausado
desde que desconozco la probabilidad
de causarme un accidente
en el que la reanimación
me acerque
a mi insensibilidad doliente.