Como quién se sube al escenario
y lo hace vestido de amarillo
porque la esperanza es lo único
que le queda por perder
y está seguro de que será
su primera y última vez
en las alturas,
y al terminar miles y miles de personas
le aplaudían desde su cabeza
deseando como final perfecto
una muerte limpia y segura,
como la bala que nunca da en el blanco
pero siempre acierta
en el segundo exacto
en el que las luces se han encendido
estando todo tan vacío
y el suicida muerto.
sábado, 14 de junio de 2014
Final perfecto.
martes, 10 de junio de 2014
Cuento el tiempo en pasado.
Tocar el fondo
de mi vaso,
contigo.
Tocar el techo
de mi cuarto,
sin ti.
Emepecé a llorar
en el mismo instante
en el que dejaste de sonreír,
empezando a sentir que la lluvia
me entendía más que tus abrazos,
que desde entonces,
cuando oí descarrilar al tren
que te alejaba de mi,
llevándote de vuelta
a sus piernas
por las que corrías y te corrías,
acelerando en la curva de su sonrisa.
Desde ese momento no hay nada
que me abraze tan fuerte
como la soledad
y no sabes todo lo que me ahoga,
aseguro que ahora
no me arriesgo a perderla
y que perderte me empieza a dar igual,
porque sé de sobra que me amaste
y que al hacerlo hiciste algo imposible,
mi chico amante de las cosas imposibles.
Dándome por perdida
como me doy por sabido
todos los lunares que tienes en la espalda
y los pasos que separan tu cama de la mía,
los minutos que han pasado
desde que perdí la cuenta
de los días que te llevo echando de menos
y a la soledad de más,
todavía no soy consciente de lo que es
tener más daños que años
pero esta vez me taparé los labios
e intentaré olvidar
como besar.
sábado, 7 de junio de 2014
Me rompí al querer quererte.
Dijo Neruda
quiero hacer contigo
lo que la primavera
hace con los cerezos,
yo quisiera ir a bailar contigo
mientras escribimos poesía
en una espalda tan alta
que nos entra vértigo,
un vértigo de esos
de los que te caes
y no puedes levantarte
en unos días,
en los que no hay nadie
para que te sostenga
la mano al ascender hacia arriba.
Hemos perdido la esperanza
esperando trenes
que jamás van a pasar
o quizá si lo han hecho,
pero estábamos abriéndonos cicatrices
en ese momento.
Ojalá esta salida de emergencia
hoy no sangrase
ni me doliese tanto
como tus ojos, cariño
que están tan cerca del cielo
y yo me corté las alas,
porque creí que de tu mano
se podía volar
y no es así,
sigo declarándole la guerra
a todo lo que me pida la tregua
que necesita la paz,
pero ya sabes que este corazón roto
no sabe querer
ni nadie sabe quererlo
como lo hacías tú.
viernes, 30 de mayo de 2014
X.
Tengo la inmortalidad
un poco muerta,
la risa perdida
en una boca que no es la mía,
la poesía
desperdigada por todos los rincones
de tu cuerpo,
el sexo demasiado gastado
al no tenerlo contigo,
y confundo la lluvia con los orgasmos.
Guardo susurros en mi voz
que acariciaré
de la misma forma que lo hago
con las cuerdas de tu guitarra
a un lado de la barra,
de cualquier garito
en el que se regale el amor
por el que yo escribo,
y te escribo una carta
que no te va a llegar nunca
porque ni tú la esperas,
ni yo tengo cojones para enviártela.
A veces me parece más difícil
leerte que recitarte
en formato poema,
y deslizarme por tus versos
como lo hago con los míos,
dejándome de incógnita a mi propia x
porque mi niña interior llora
cuando yo estoy riendo.
jueves, 29 de mayo de 2014
Rompeme en la botella.
Estoy tratando
de no tener
ni las más mínima idea
de todo lo que nos queda
por subir
para conseguir llegar a la superficie.
Uno,
dos,
tres,
y vuelta a empezar.
Uno,
dos,
tres,
y así infinitas veces,
hasta empezar a ver doble
como si hubiésemos llegado
al fondo de la botella
que terminó con nosotros
la semana pasada,
buscando y no hallando
respuestas.
Como el porqué nos terminó tan rápido
y éramos capaces
de reflejarnos,
y observar a través de ella.
Volvemos
para no quedarnos,
continuamos contando,
teniendo la cordura
y las ganas de reír
esparcidas por el suelo.
Cuarenta y tres,
ocho,
ciento veinte,
pasos para escapar de esto
o para caer en otro fondo
más profundo
y con todo el silencio
que yo no sé callar.
domingo, 25 de mayo de 2014
Bailando con la poesía.
Hoy le pido a la poesía
que baile conmigo
todos los tangos
que tú no te atreviste.
Me agarra la mano
y me la aprieta
con fuerzas,
a la vez que me hace girar
una vez tras otra,
mientras que no hacemos otra cosa
que perder el compás
de unos pasos
que jamás se moverán a nuestro lado.
Voy a perderme dando vueltas
en unos brazos que nunca me han querido
e intento encontrarme en los versos
de quien besa en busca del amor,
o de quien no lo hace
porque se enamora del desamor
que sienten las personas
que no se protegen de la lluvia,
y llevan más rotas las medias
que el corazón.
viernes, 23 de mayo de 2014
Era más cielo
que todos los poetas
que le escriben versos
a unos ojos azules.
Era todas las estrellas
que brillaban a los náufragos
en una noche clara.
Era la lluvia
cuando lloraba,
y su sonrisa era la calma
que brillaba
cuando el sol
no nos cegaba.
Era la tormenta
cuando tenía miedo
de que pasase el tiempo
y nadie le quisiera.
Era las nubes blancas
que tenían forma
de los besos
que nunca había dado.
Y también era cielo
cuando estaba gris,
siéndolo también sus ojos
porque nadie era capaz
de hacer feliz
o de dejar
que el mundo doliese tanto.