Igual se comsume el tiempo
si te quedas,
o si te vas.
Tiempo sin ti
pierde el sentido
y me clavo las agujas del reloj
en un intento de dolerme
más que tu ausencia.
La soledad siempre crea
cicatriz propia,
por las noches se abre sola
y me recuerda todo
lo que no soy capaz
de olvidar.
Cierra la ventana,
apaga la luz,
y déjame que respire el sabor
de todos esos
te quiero mucho
pero no puedo evitar odiarte
por no formar parte
de este desordenado desastre.
Voy a quemar con agua
toda la poesía que me inspiraste
haciéndome creer que el arte
era herlarte con calor humano.
Y es que los monstruos
también nos enamoramos
pero no creemos en el amor.
Déjame explicarte que
la música ya no amansa
a esa indomable fiera,
que se le ha roto el corazón
y no sé como curarle
la lágrima que se le atascó
en la retina
al vernos romper los esquemas
de los que creen en la imperfección
de manera caóticamente
perfecta.
