sábado, 19 de abril de 2014

Querer.
Quererle.
Querernos.
Hace ya tiempo
que he desaprendido
la forma tan bonita que tenías
de conjugarme;
me cambiabas en formato verso
de los que no esconden besos
y no saben rimar
unos con otros.
Cuando querías
no tenía título,
era un montón de palabras
amontonadas de una manera
que sólo sabías leer tú
¡y qué egoísta!
No sabes querer.
No quieres querer.
Ni quieres que te quieran.
Soy siempre el intento de
cerrarle las cicatrices
pero es algo imposible
cuando alguien no quiere,
y es que sabe
conjugarse a si mismo.
Quiere y muy fuerte
seguir doliendo
y que le duela todo
el daño que ha hecho.
Dice, increíblemente pero
de alguien que conjuga
sin saber,
me lo creo;
que hay cicatrices que
inspiran más que una musa
o más que yo,
y que si sigue doliendo
estamos muriendo
y matando
por algo
que un día fuimos
nosotros.

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