sábado, 20 de diciembre de 2014

Poema cardíaco.

Tic tac,
las agujas de un reloj
que indica el tiempo en pasado
ya no marcan mi ritmo cardíaco.
Parada
                        Latido
                                            Parada
                                                                 Latido.

Mi órgano bombeante
se contrae haciendo sonar con fuerza
una canción desafinada
en mi caja torácica musical,
en la que la bailarina lucha
por sobrematarme.

Una operación a corazón abierto,
en la que la única solución
es romperlo todo por dentro.
Se ha cortado toda la comunicación
con las arterias principales,
por motivos de inseguridad emocional.
Ya no palpita,
ya no siente,
mi corazón inerte.

Tengo el miocardio como centro gravitatorio pausado
desde que desconozco la probabilidad
de causarme un accidente
en el que la reanimación
me acerque
a mi insensibilidad doliente.





sábado, 6 de diciembre de 2014

Me he querido.

Te he odiado con toda la rabia que siento al no poder evitar echarte tanto de menos. Me he visto reflejada en los pedazos de un espejo roto cada vez que cierro los ojos. No quiero verte. No soporto la idea de que todavía sigas en mi y te hayas ido.
Me he vuelto loca de atarme y dejarme libre a los pocos segundos. Me he vestido de amarillo para morir en el último acto de una obra que nunca acaba. Nunca me han gustado los miércoles ni los domingos, ni ese olor a nostalgia que queda cada vez que apago una vela y me enciendo un cigarro.
Estar jugando con fuego y no evitar quemarse, porque prefiero curar la herida a prevenirla. Sangrar a coser los rotos y vomitar a tragarme todo el orgullo.
En mi jardín de flores marchitas he sembrado el caos, y ha florecido una primavera que no es más que enero, febrero y marzo congelados.
Cubro tu espalda con puñaladas para declararte un amor no correspondido y, sobre tus hombros dejaré caer la cruz en la que siempre vivo, y te daré un beso en la sien mientras esperas que apoye en ella el cañón y no mis labios, a la vez que con mano izquierda aprieto el gatillo y recibo disparo, bala, y tiempo perdido.

lunes, 10 de noviembre de 2014

Disparo de despedida.

El amor no me duele mucho más que
recibir una bala sin haber apretado el gatillo. 




                                              

Tengo un problema; y eres tú. Todo me suena a lo de siempre que no fue contigo, hasta esta estúpida canción que está sonando ahora mismo en mi cabeza, habla sobre ti, porque yo quiero que lo haga, y porque yo no sé escribir sobre ti. 
El abandono de uno mismo, es como decidir quedarse eternamente a vivir en unas ruinas que destruí por voluntad propia haciéndome presa de mi propio fracaso. Así es vivir contigo sin que estés a mi lado, no espero que esta vez me entiendas.
Esta es la última carta de todas las que todavía me quedan por escribirte, nota de suicidio en mi menor porque cada vez me haces sentir más pequeña. Y como fin de fiesta, a una fiesta que todavía no ha empezado, la explosión que hará que nada siga después de este portazo.



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Es la primera vez que hago algo así (lo de intentar hablar con vosotros, por decirlo de alguna forma) y quería deciros que hace un tiempo había leído por los comentarios del blog, que podría recitar algo, y me he lanzado de cabeza en un intento de conseguirlo y aquí lo tenéis: http://youtu.be/Q0xitETiWQE  es el primero, y por eso agradecería toda clase de opiniones. Quiero darle uso al canal e iré subiendo vídeos de vez en cuando, por si me queréis dar ideas o cualquier cosa que se os ocurra.
Gracias por leer, corazones grises para todos. 

domingo, 26 de octubre de 2014

Naufragio.

La ausencia por no estar aquí,
porque haya un sitio vacío
y un corazón más, roto.

Hemos dejado de ser
la cara B de una cinta
que acaba de sonar
por primera vez,
rayando los recuerdos,
haciendo que todo
lo que había existido dentro,
se convirtieran en tiras
de algo irreparable,
como si se tratase
de su órgano bombeante.

Me he dado cuenta
de que mi cura
no tiene remedio
en el momento exacto
en el que he asociado
una llama viva
con la silueta de
una lágrima muerta.
Se han apagado
mis ganas de brillar.

Todas las noches
voy al mismo lugar
y espero
a que el cielo
se ponga del mismo color
que mi estado de ánimo;
gris ceniza,
para superar la pérdida
de mi propia muerte
en vida.

viernes, 10 de octubre de 2014

Una última vez.

Como el yonki que le pide a la jeringuilla que le salve una última vez.

Como el suicidia que le pide a la única bala que gira en el revólver de aquella pistola, en la ruleta rusa que acabe con él una última vez.

Como el asesino que termina de matar, y espera que le detengan para sentir la libertad una última vez.

Como el loco que encontró en la cuerda la estabilidad una última vez.

Como el alcohólico que anhela el sentimiento opuesto al vacío de su botella, antes de joderse el hígado una última vez.

Como el enamorado de corazón roto, que se vuelve a ilusionar sabiendo que en su corazón no cabe una sola grieta más y que ese va a ser su latido una última vez.

Como el poeta que escribe para encontrarse en las líneas que ha perdido en los pasos de su musa y sabe que no la encontrará una última vez.

O como yo, esperando a que te pasees por mi cabeza una última vez.

jueves, 9 de octubre de 2014

Seis cicatrices mal curadas.

Te leo, porque mi cabeza no deja de gritar tu nombre, y mis labios se callan cuando escucho tu voz.

He salido de aquí dentro a reconstruir los rotos de algo que es irreparable, ese corazón no tiene espacio para ninguna tirita mal pegada más.

Te escribo mejor si no me lees. Te veo mejor si no me miras. Y te sueño mejor si estás despierto soñando conmigo.

En declaración de guerra; te he hecho el amor, la paz está a kilómetros de aquí y se la está llevando el viento. Estoy desesperando algo.

Maullan los gatos queriendo pedir auxilio, queriendo. Ojalá alguien los salve de morir siete noches seguidas por una tragedia diferente.

Voy a pintarte un día de esos inexistentes, entre las líneas de todo aquello que no sientes, lo de siempre, precipitadamente, ha empezado a llover y estoy sola llorando.

sábado, 6 de septiembre de 2014

Ida.

He vuelto a viajar, y al hacerlo he vuelto a pensar que tan sólo necesito un golpe de suerte y todos los errores de los corazones rotos de este tren para poder acabar en tus brazos.
Voy sin equipaje de mano para que no te pese tanto la usencia de mis labios, pero te llevo muchas palabras que esconden amor.
Debería dormirme un rato, pero estoy esperando a que se me ocurra un buen motivo para lanzarme a las vías en marcha. Hemos parado y aquí no se mueve nadie. Ahora hemos vuelto al continuo movimiento de lo de fuera, no distingo si tanta luz es de sol o de luna. No sé a dónde voy, ni de donde vengo. No sé.
Estoy en el último vagón del tren, en donde nos perdimos y no te busco porque se que no estarás. Estás muy lejos, demasiado cerca para que yo pueda encontrarte.
Desvío por viajar demasiado tarde, está sonando una canción mientras descarrilamos por ir demasiado rápido intentando que no se nos haga tarde. Hemos muerto, pero aún seguimos vivos. Estoy escuchando una canción, me recuerda a ti y ahora mismo sé que no he llagado a mi destino pero si que me tengo que bajar de este tren.