más vacía que llena
pero esta vez no espero que vengas,
sólo quiero que el tiempo
se consuma más lento
y que los cigarros
duren más que los besos.
Pero que voy a decir yo,
que he perdido la vida
y ganado a la muerte
en las letras
de un nombre que no me gusta
y que escribo sin pensar
cada vez que cierro los ojos;
que voy a decir yo,
si no me sale la voz del cuerpo
desde que olvidé tuya,
tengo las pupilas rotas
desde que no te veo mirando como no me miras.
Que sí, que es cierto,
que me llegan muchas cartas
y yo sigo esperando la tuya
y me siento masoquista avanzando hacia ti
viéndote en forma de piedra
y de abismo.
Ya sólo dueles las noches en las que el sol me da en las heridas.
Quizá lo que pasa
es que me sigue dando miedo
la sensación de vacío
que siempre hemos sentido
en el pecho,
y he querido que te quedaras
para siempre
a vivir dentro de mi infierno
y que le den a los ángeles que se caen del cielo,
que nosotros una vez nos metimos la hostia
y hemos vivido para contarnos las heridas
y abrirnos las cicatrices
una
y otra
y otra vez,
que las penas compartidas
son menos penas,
pero que compartir el dolor
lo hace imborrable
y nosotros no queremos olvidarnos nunca.
Tengo un millón de mariposas (QUE YA NO) vuelan a tu alrededor.






