miércoles, 2 de noviembre de 2016

Silencio de blanca.

La radio ha muerto pero las voces
siguen sonando dentro de
mi cabeza.



No mostrar nunca lo que somos,
aborrecer al alma en silencio y el amor que me sustentan aquellos que no se sostienen en el suelo.

Ya no me quedan ventanas para saltar, ni ganas de apagar el fuego que incendiaron otros. Debajo de las uñas sólo nos quedan restos del pasado que intentamos enterrar bien hondo pero aún así no nos mantenemos a flote.

Las flores muertas de un cementerio que jamás hemos pisado me recuerdan al color ya apagado de tus ojos y a las palabras mal sonantes que apuñalaban nuestros nombres.

La fragilidad no era negar el contacto del resto, sino que nos acaricien y que no se parezca a un arañazo.

El invierno va a durar lo mismo que mi libro favorito: demasiado poco.

Mátame o abrázame que no encuentro un término medio que no nos duela.
Y así acabó todo, sin saber cómo volver a volver a empezar de nuevo.

martes, 4 de octubre de 2016

Joker.

A lo peor que os pueda pasar en el mundo sumadle
puertas que no se cierran del todo.
Y un sueño que no te deja despertar.


Por el amor al odio
me hubiera gustado decirte que.

Después del silencio sólo quedan las palabras que nunca nos hubiera gustado escuchar. Esta insana manía de dejar que siempre se haga tarde provoca que el reloj se pare cuándo más rápido queremos que pase el tiempo que no queremos perder. Un reloj que sólo marca el tiempo perdido no sé de qué me sirve pero no dejo de coleccionar errores debajo de la almohada, y pesadillas largas que a veces confundo con una realidad en la que no sé lo que pasa.

Dejarse llevar suena tan mal cómo todas esas horribles canciones que baila la gente en las discotecas cuando yo sólo quiero desaparecer del mundo. 
Dejarse llevar suena tan mal como tu voz cuando dices que sientes que ya no quiero.
Dejarse llevar suena tan mal porque no sabes con certeza a dónde vas a llegar. 

Ojalá algún día nos recuerden tal y cómo no hemos sido para ver si nos hacen justicia. Ojalá algún día recuerden cómo han sido. Ojalá recuerden todo lo que olvido.

Por el odio al amor
hicimos arte.

sábado, 13 de agosto de 2016

Dieciocho formas de no vivir.

Me pregunto quién me sonrió
debe estar bastante enfermo.


DAÑOS.

Pero es que la belleza es lo más importante.

Me he dado cuenta de que lo único que queda es el recuerdo de la cicatriz , y que aunque el paso del tiempo la borre podrás recordar de una forma muy realista con qué profundidad se clavó el daño en la piel fértil. Qué hay canciones que miden la intensidad de dolor que pudimos soportar.
A veces tener las expectativas tan bajas como la autoestima provoca sonrisas al ver que antes de que vuelva la tormenta el viento va a nuestro favor.

Tener a quién abrazar es más satisfactorio que la posibilidad de nos que arropen con cariño en invierno.
Para mi los días no tienen sentido si no nos dejamos sorprender.

Quedarse a las puertas del cielo no debe ser tan malo porque seguro que en el infierno hay más gente que pueda hacernos compañía.

Aceptamos el amor que recibimos como si fuese propornal al que damos y no.
El amor no es una mierda.
Pero esta paupérrima forma de sentirlo, sí.

Los días en trece sólo pasan una vez al mes aunque a veces son todos los días. Tras la mala suerte sigue habiendo suerte pero puede ser mala o puede ser buena.

Yo ahora mismo sólo sé que mañana empieza demasiado temprano. Y que es demasiado tarde, que en el periódico de hoy hablaban del ayer y me aterra que sea igual que el mañana.

miércoles, 15 de junio de 2016

"te hiero mucho."

Todos los días con trece lágrimas
acariciando mis pupilas rotas.




El abandono está injustificado y las voces sólo fueron un pacto de no agresión a uno mismo pero el amor impropio ya está dañado y eso no justifica que te marcharas. 

Observo fotografías antiguas y observo mi pelo cuando está largo, cuando está corto. Observo también la etérea marca que deja la enfermedad en mi rosto y reparo en tu cara infantil que jamás llegó a estar a mi lado. Y joder, mira qué felices, qué caras más tristes. 

Los semáforos en rojo de esta inhóspita ciudad están diciendo que pare, que en esta vacía carretera infinita que es mi vida todavía existe la posibilidad de que haya un choque automático entre corazón y razón provocado por el fracaso que siento al no haber sido capaz de conseguir nada de lo que me propusieron. Me alimento a base de rabia y de toda la mierda que siento, de vodka barato y de palabras que leí hace tiempo.

He olvidado como se cogía aire a la hora de ahogarse en un mar de lágrimas que desemboca en el incesante llanto de un recién nacido que al igual que yo no sabe expresar lo que quiere. Casi no recuerdo que suplicar el contacto de otros para aliviar el dolor hace más daño, casi caigo de cabeza en la cuenta los días  que quedan para sentir el verdadero calor del infierno.

Ver amanecer y atardecer ya no es algo bonito. Tu ausencia es como vivir en una cárcel aburrida en la que no hay gente con la que pelearse, ni heridas provocadas por otros a las que tratar con cariño antes de volver a hacer sangrar.  La vida tal y como está ahora se me asemeja a un laberinto sin salida en el que puedes gritar pidiendo ayuda todo lo que quieras, pero los vecinos están muertos y nadie va a preocuparse por entender lo que dices.

Todas las cartas que llegan a mi buzón anuncian guerras mundiales en mundos paralelos que suelen ser mejor que este; allí no existe la melancolía, y aquí no dejo de recordar tu nombre aunque ya lo haya olvidado: te hiero mucho, ojalá más que a mi.

Alguien a quién nadie escucha prevé tormenta en pleno junio y entonces comienza a llover. Se anuncia fin de fiesta, pero nosotros hace tiempo que nos hemos ido.

domingo, 29 de mayo de 2016

BIPOLAR.

Y cuando llego allí
me invitas a salir
vestida de princesa.
Pol 3.14


No estás solo, estás rodeado de personas que no te quieren.

No sé si lo sabrás pero querer y tener cariño no son lo mismo, y mucha gente suele confundirlo. No quiero a casi nadie y le tengo cariño a todos mis libros aunque ya no me hagan sentir como antes.

Esa canción antigua describe a la perfección mi relación con cada uno de mis desastres artificiales independientemente de la intensidad con la que sentí sus tactos; que si los desordeno forman un colectivo que provoca que al despertar la realidad de la que habla Kafka en La Metamorfosis se apodere del ambiente, pero sin que haya nadie tras la puerta.

Lo que hemos vivido se ha convertido en tiempo perdido y ahora es todo campo ya. Bueno, y las falsas esperanzas de la primavera, y esta cara de muerta en vida que nadie mira. Y las flores de a lo lejos que no se pudren mientras nosotros sí. Ahora que no soy capaz de olvidarlo entiendo que poner tanta distancia de por medio causa que al contacto de nuevo reviva la llama y provoque un incendio.

Lo hicimos todo mal muy bien.  

Tener un diario de hojas en blanco es tener una mierda de vida. Volverse loca de atarse a una misma es un efecto colateral de tener una vida de mierda. Y mientras tanto todo pesa de la misma forma que al que lleva su culpa y la del resto sobre sus machacados hombros.

No le declares la guerra a nadie que ya no queda más amor que hacer, todos los caminos llevan al odio y no a una ciudad de ruinas que me recuerda a alguien cuyo nombre he olvidado.
A mi las palabras no se me dan bien si no me escuchan y he comenzado a vomitar por no haberme tragado todo mi orgullo.

No estás sólo, estás conmigo aunque a veces pueda ser lo mismo.

lunes, 4 de abril de 2016

Quién se va vuelve a irse.

Desvias la mirada
porque no quieres ver como alguien causa un terremoto bajo tus pies.
Y apartas la mirada
porque odias ver como alguien
se hunde en en el suelo sin quererlo,
mientras tú no haces nada.

Ignoras a toda esa gente ignorando lo que pasa.

Y te vas.

Para no volver. Ignorando a quién se queda acompañado de toda la soledad del mundo.




Las promesas que dejaste en el aire han salido volando
y te quedas perplejo sin tener la certeza de si abril las ha calado.

Los miles de ojos y los millones de gotas de lluvia han mojado el acuerdo tácito que decía que te ibas a que quedar; a pesar de los aviones que se estrellan en tierra mojada.

Continúas con tu mediocre vida sin que ronde en tu cabeza la pregunta de qué hubiera pasado ahora. La cabeza de alguien se marea con tanta ida y venida, con tanto pasar de hoja.
Y paras en seco para comenzar a llover pero el cielo ya no llora contigo.

Descarrilan trenes, se hunde barcos, acaban canciones y nadie escribe un poema con el que puedas sentirte indentificado. Las sirenas de todas la ambulancias de la ciudad te recuerdan a la voz de alguien que alguna vez dijo quererte.
Todos los corazones rotos empiezan a parecerse en algo al tuyo.

Empiezan a sonar campanas a media noche y te das cuenta de todo lo que has perdido.

viernes, 25 de marzo de 2016

Cineraria marítima.

Destrozo libros, corazones y todo lo que rocen mis destrozadas manos 
que toqué antes que a nadie.


A quién más he querido
no vuelve
y todos aquellos por los que no sentí nada
siguen sobreviviendo a un vaivén entre mi vida y las suyas.
No quiero que vuelvas
y por eso no digo que no
porque hay palabras que ya se han llevado mi voz
y por eso me convierto en mentirosa diciendo la verdad y en una niña demasiado pequeña para saber amar.

Nunca he sido lo que querías.

La primavera deshoja mis libros favoritos
y hace que viva con la cicatriz con la que mueren los alérgicos.

He perdido la inspiración desde que te has ido
y ya nadie viene.
Las aves migratorias han perdido el vuelo de vuelta a casa
y yo ya no sé en quién edificar la mía. 

La confianza no da mucho más asco que todas las personas en las que he confiado,
abril es sólo un mes maldito para cantautores de mierda.
Y a la primavera le pueden dar muy fuerte, que las flores fallecen porque a veces lo bonito se encuentra en ver morir.

Tras todas las amenazas de tormeta ha llegado un huracán que se ha llevado todas las palabras que han sonado demasiado mal para que las diga una boca tan bonita como la mía y que las repita un acento tan feo como el suyo.

La soledad hace herida cuando ves felicidad reflejada en las pupilas de quién te dejó solo. La herida hace daño cuando ni tú solo puedes curártela.
No dejas de sangrar si no suturas todas tus heridas con la misma indiferencia que reflejan tus pupilas rotas.
Esta mancha de sangre ha comenzado a ser la macha que pisan los niños en los parques. El bombear de este roto corazón se asemeja al sonido de un disparo, y mi respiración entrecortada es como el humo de un incendio. Mis manos trémulas no cesan a la vez que la llama de una vela me consume y lo deja todo en silencio.

La gente reía y hablaba alegremente del futuro y yo sólo podía pensar en trenes que me llevaban muy lejos de casa.