domingo, 12 de febrero de 2023

Último aviso de naufragio

Ahora que nada está en su sitio,

que la noche acecha cada vez más temprano

y que vuelves

a volver a irte.




Después de haber corrido por la otra parte del mundo

me he dado cuenta de que a estas ganas

sólo le detienen todo el peso la tu ausencia.


Y a veces, me desvelo de madrugada

cuando te proyectas en mi cine de sábanas blancas

y confundo tu reflejo

con el espejismo de una vida pasada. 


Y es que a pesar de la distancia

el tiempo

y todas las personas a las que podré querer,

sé que si me lo pides

sería capaz de cerrarle los ojos al mundo,

cortarme las alas

y dejar que tus manos sean lo único que me ahogue

para siempre. 

Pero tu silencio es lo único que me arropa. 

sábado, 5 de febrero de 2022

C-o-r-t-i-sol

De tal palo, tal astilla

y en mis dedos están todas clavadas.




He aprendido una palabra nueva que designa cómo es el sentimiento
que intoxica mi cuerpo
tras la huida 
de aquellas cuatro blancas paredes en las que tú querías crear nuestro hogar. 

Experimento en mi cuerpo la culpa
en mi pecho habita en todas sus versiones y magnitudes
y a ratitos no me deja respirar.
Dejarte ir fue como dejar tras de mi un cadáver
por eso mi vida intenta teñirse de un luto que no reconozco como mío,
porque fui yo la que le quitó la vida a todo esto.

Y como si se tratase de un rezo me repito:

"por mi culpa
por mi culpa
por mi gran culpa"
ya nadie habla de amor.

Ahora mido el tiempo
en los días que tardan en marchitarse las últimas flores que me regalaste,
como si nuestro amor se tratase de una muerte anunciada,
un difunto convertido en la historia de dos amantes
al que nadie va a llevarle flores. 

Desde entonces he provocado cinco tormentas,
desde que me fui sólo he traído el frío
a un cuerpo moribundo que no sé si es el mío.
Y ahora intento aprender a vivir sabiendo que no hay
un hombre
esperándome
en alguna parte.

Y pienso,
dónde voy a encontrar un amor tan grande
si Córdoba está cada vez más lejana
y yo más sola. 

martes, 5 de marzo de 2019

me has conocido en un momento extraño de mi vida.

Es peor el remedio que la enfermedad
si todas mis enfermedades crónicas me las suturas tú.



De qué sirve que quieras tener mi número
de pasos
si cuando llamo, comunicas

amenazas de bomba.

Lloré porque me di cuenta de que había dejado de quererte
ahora lloro porque el resto no me quiere a mi.
Me niego el amor propio cuando me niegas el amor a mi
pero es que el amor no entra en una cama de 1´35
dónde las sábanas son una carrera de larga distancia
que me separa de ti.

No puedes llenar el vacío
en el que un día cupo un amor no correspondido
que albergó una tristeza parecida a esta.
Pero esta vez son tus ojos los que me
ignoran
y no los de otro.

Quise ser todo lo que un día olvidé que quería ser,
moverme por tu vida como la llama de un incendio
que devastó algo tuyo que no querías:
con paso firme e insignificante.
Y decirte cuando ya todo esté oscuro y en silencio
y me olvides:
no soy quien creías
aunque no pienso demostrarte lo contrario.

Entonces me coronaré como la reina de las dramáticas,
y fingiré que todo esto jamás ha existido.

sábado, 1 de diciembre de 2018

Viaje urgente al hospital.

Se me han subido los abandonos a la cabeza. 


"it's a posion that I carry inside my blood 

that is going to kill me without you having even loved me."


Mis palabras no fueron una negación de amor fugaz y repentino
tu rechazo duró apenas segundos
y encuentro en las palabras del resto 
el fragmento que separaba las ganas de unir tu cuerpo con el mío.

Parada en seco
parada cardíaca
fallo respiratorio
fallo multiorgánico
personas convulsionando en el frío suelo de una noche infernal de invierno
y el choque de dos trenes que no van a parar a ningún sitio
mientras se baja la mirada
cierran líneas de metro
y callamos todo lo que ha ocurrido.

Dónde estás
no encuentro respuesta.
Observo,
te veo pasar y bueno,
sé que este silencio solo se puede arreglar con tus labios sobre los míos.
Te vas
y no lo entiendo, 
vuelves
vuelves a irte. 
No sé que va a pasar mañana
ni qué día hace hoy
pero reconozco aquí dentro la falta de sustento propio 
que se resume en juntar el hambre con las de comernos
y ahora es cuando intento congelar en la nevera
la vida que habité contigo. 

domingo, 30 de septiembre de 2018

De segunda mano (siempre que sean las tuyas).

Muerto el perro
dime qué coño hago con la rabia.




Dónde quedarán las dudas, dime
a dónde va a llevarme la espera si no es al olvido
si no es a la calma impasiva,
a la falsa verdad delante de un espejo en el que no veo nuestro reflejo.

si no sé donde se guarda tanta tristeza
que rebosa y provoca al llanto exagerado y silencioso
incitando en mi la profunda personificación de la desidia
y acabo culpándome de no despertar en ti el insaciante deseo de las ganas,
por eso te regalo mis ojeras
para que te quedes a dormir en ellas.

Recaigo en la esotérica pena
y en la falta de sustento propio cuando no me alimento de tu boca,
dejo de ser una madre preocupada esperando paciente tu vuelta
cuando pienso que a la mañana siguiente esto será mejor
cuando creo que lo que viene será mejor
cuando empiezo a creer que no vas a volver
(a verme). 

Cómo silencio esta guerra, dime
aquí sólo me veo a mi luchar contra mi misma
si ya te he perdido y y no sé qué mas tengo que me aterre perder
y es entonces cuando recorres un campo de minas sabiendo donde está lo que explota
y es entonces cuando todo estalla
y no llueve, sólo cae tormenta
en el lugar en el que encuentro a otros sin parecerse a ti.
Y tras un tímido encuentro con todo lo que hemos sido
prefiero tu tacto punzante en mi a la más profunda nada,
que me pegues con todas tus fuerzas
(a ti)
que el daño sea un recoveco más en esta piel que cicatriza cada vez más lento.

Tendré que acostumbrarme a que la suma de dos cuerpos salga impar,
a quedarme con hambre de una cara que poco a poco va perdiendo el rostro,
pero dime qué pasa si ya no soy capaz de hacerme polvo con el resto

si duermo en unas sábanas frías que nunca han conocido tu calor
que entienden que no descanso si al subir las persianas rotas no encuentros las respuestas a lo que no me introdujo en el sueño placentero la noche anterior,
y saben que yo el amor sólo sé escribirlo con tu nombre.

Dónde permanece la indecisión, dime
si ahora que me introduces a la vida adulta te tienes que ir.

viernes, 8 de junio de 2018

Cinco pesadillas que dicen que superaré esto.

Jamás soportaría tu tristeza con una sonrisa.

Me advierten como si mi mirada huérfana
pidiera a gritos la búsqueda
de una madre que me abandonó al nacer:
después llorarás
pero ignoran
que antes también.

Mírame, empiezo a ser como el resto


pero ya no quieres verme


ni oyes ni sientes
dentro de tu oxidada coraza


y olvidas
mi ausencia.



   Negación.
No me has perdido
¿cómo te encuentras?
no sé por donde empezar a buscarnos.

   IRA.
Cuando las voces cesan
el silencio resquebraja 
las grietas de todo lo que aún no te atreves a romper
por miedo a que rompan.

   Negociación.
La suerte de un gato desahuciado
una noche sin luna llena
y protejo sus ojos que no me miran de la idea 
de observarme vulnerable ante otro tacto.

   Depresión.
Declaración de inocencia:
Ya no me hace feliz estar triste,
ni el gris,
ni tú.
Y no soy quien fui (contigo).

   Aceptación.
Todo es mentira.  

domingo, 25 de febrero de 2018

Disco rallado que sólo gira en mi cabeza.

Ojalá algún día no me importe lo que dices cuando callas. 


'Procuro olvidarte siguiendo la ruta de un pájaro herido'.

No me hables es lo que digo cada vez que pido que me hables.
No sé decir la verdad si no es a medias.                                       
Si no se aleja por completo de la realidad.                                
                                        no sé decir la verdad si no es mentira.

Ni siquiera sé si quiero saber cómo te va la vida.
            que a veces pierdo la memoria por placer.

Y pasé de escuchar canciones de Extremoduro a gritar tu nombre en los portales en los que no me diste un beso de despedida.
Me siento identificada con todas las canciones que todavía no has escuchado porque me recuerdan a las voces de mi cabeza que no sé cómo sacar para que escuches. Dime tú también la verdad, que no sé imaginármela. 

Ahora mismo sólo me queda la certeza de que todo vuelve, ya sea en forma de paloma mensajera que nada más verte se da a vuelta, o como un boomerang que te parte toda la cara
y me parten la cara
por no darla
por ti. 

Las cosas acaban como nunca tendrían que haber empezado. 

miércoles, 3 de enero de 2018

Aokigahara.


Antes de que muera yo
quiero jugar con mi vida hasta verle perdio' el valor.
C. Tangana.


He sido mala con el resto
pero jamás contigo. 




Quiero decir que
a veces me quedo sin palabras porque el vacío que siento, las devora.
No quiero reírme, no me hace gracia ver el suelo hundiéndose 
cada vez más a cada paso que doy.
Supongo que echarle la culpa encima a otro
hace que pese menos la ausencia.
Yo no puedo vivir mucho tiempo más conmigo misma.

Lo vivido es como un tren que pasa cada día por la estación abandonada
de un pueblo perdido en la motaña
y que un día,
tan de repente y sin despedirse,
se detiene.
Y olvido el recuerdo de que alguna vez hubo vida allí
O eso intento.

Las pesadillas no me permiten dormir,
el sueño no me permite dormir,
si no te dijera esto sólo serían un puñado más de mentiras que no quiero volver a contar,
entonces sería falso, no sería yo a pesar de no saber lo que soy. 

Y al final del túnel sólo veo una estantería llena de libros y todo lo que me prometí no ser,
no sé lo que quiero
pero que actúen como si me quisieran hace una herida más profunda que el odio
que siento hacia mi misma.



Déjame entrar
estoy huyendo.

viernes, 29 de diciembre de 2017

Perdón, ha sido queriendo.

Monstruos me retorcerán en la noche más temida,
empiezo a probar mi medicina. 



No hablé de la muerte crónica 
porque me daba miedo encontrármela  por el pasillo a la hora de irme sola a la cama.
Sentí la falta que deja la ausencia sólo
en los huesos que alguna vez tuve rotos,
menos mal que el corazón es sólo un músculo que cada vez bombea más despacio
no sorpotaría la idea de que tras veinte años
el día de mi cumpleaños 
me dijeras que llevas los diecinueve que tengo vagabundeando ahí dentro.

Suena una canción cañera que se asemeja más a una bomba atómica en la otra punta del mundo
que a ti
pero pienso en la amistad y
Berlín resurge de sus cenizas para volver a desmoronarse. 

Empecé a creer que se habían existingido todas las cafeterías 
porque no íbamos juntos a beber café, 
no me imaginaba en otro sitio que no fuera de tu mano
en otra parte sin crear el caos.

A veces ignoro lo importante que es decir “lo siento”
pero es que lo siento todo tan dentro que se me vacía la garganta cada vez que intento pronunciar algo
y simultáneamente me salen mentiras
como si en lugar de ser persona fuera chimenea que expulsa humo negro a causa de mi continua indecisión.

Se me amontonan todos los errores debajo de la cama, al lado de las pesadillas en las que sólo soy capaz de conducir derecha hacia el desastre. Los pájaros cantan y se callan lo que no nos atrevemos a escuchar. 

jueves, 16 de febrero de 2017

La culpa.

Y al cerrar los ojos soñaba con luces de neón
y con volver a casa.




Tampoco me gusta demasiado aquel sitio nuevo, la gente es diferente pero empiezo a creer que no son mejor que el resto.

La jaula no tiene puerta y sin embargo sigue habiendo algo inexistente que no me deja salir, la soledad araña muy fuerte y sólo se escuchan las voces de un loco que habita en mi cabeza.
Escuchar el portazo fue lo que me hizo darme cuenta de que jamás hubo puerta, que la libertad consiste en eso, en decidir cuando irse.

Aquel sitio nuevo me recuerda a lo de siempre pero he olvidado sus caras y sus nombres y todo lo que odian que siempre les digan. Pero se fueron tan rápido como dura mi canción favorita.

Me he dado cuenta de que realmente si me gusta el estado de inestabilidad que provoca seguir sobreviviendo a este caos. El vértigo que supone desde el suelo recordar que una parte de ti se constituye únicamente por cicatrices, sangre y culpa. El roce no hace el cariño, sino la herida.

La semana que viene todo será igualmente diferente pero no sé qué están dando en las noticias de Korea ahora mismo, aunque siento profundamente que me sigo echando de menos.

Han pasado muchas personas y ninguna se ha percatado de mi presencia, ahora sé que aquel sitio nuevo era la trampa para apostarlo todo a una única carta que nunca estuvo sobre la mesa. 

jueves, 8 de diciembre de 2016

El frío.

Si alguna vez se acaba esto,
guardaré el recuerdo
Y la sensación de que mis pulmones
ya no se asfixian
al respirar.



¿Qué es la felicidad? ¿y sentirse vivo?

Los coches pasaban, ves, los coches siguen pasado. La gente sube y baja de ellos. Al poco tiempo se van lejos. Así es todo ¿no? Cosas fugaces, que pasan demasiado deprisa y cuando quieres darte cuenta vuelves a estar solo escuchando un portazo que no suena.
El humo seguía saliendo de tu boca, lo recuerdo porque también salía de la mía. Aquel día en el que hizo más viento que nunca y más frío que en todos tus inviernos.
De vez en cuando sigo teniendo aquella sensación: el momento es efímero y los bancos en los que bebemos cerveza también.
Ahora tampoco hay mucho que decir porque no hay nadie y sólo veo mi imagen reflejada en el espejo y no me gusta. No, no me gusta y por eso quiero cambiarlo.

La sangre ya no mancha tu cuerpo pero la culpa la sigues guardando tú. Ojalá no hubiera hecho tanto frio y tú pecho no hubiera estado tan congelado.

Sigo recordando a mi erroes como si fueran personas, y quella canción de Extremoduro y esa salida de emergencia que fue una trampa.

Y los huracanes, joder, me siguen pareciendo lavadoras. Y aquél héroe sólo apretó más la soga.

Lo mejor de ser libres es saber que pase lo que pase y aunque me pese nunca dejaremos de serlo.

miércoles, 9 de noviembre de 2016

Algo se ha roto.

Mensaje 240
en el contestador de alguien
que no quiere
contestar.


Me he cortado el pelo con las tijeras de recortar
las cosas que me dan igual
que se rompan,
y ahora está todo más vacío.


Cómo habitar en una jaula sin puerta, en el último hilo de voz de quién se está muriendo.
Como estar pisando las zancadas de un funambulista ebrio en la cuerda.

La soledad se ha quedado a vivir aquí y nadie más la comparte conmigo.
Cierro los ojos y las sombras de las figuras que recordaba se difuminan mientras yo empequeñezco.
Bajo mis pies emana un tsunami y me empapo de lágrimas que al caer por mis mejillas acentúan el llanto y se clavan tan hondo que duele, pero quién lo escucha no lo oye.

Los susurros se han extinguido en un hilo de voz que fue el mío en un día gris. El frío sólo me quita las ganas de vivir pero me aterra que las cosas vuelvan a cambiar mientras no puedo evitarlo.
El ayer es el mañana y no sé qué es peor que eso.

Sigo buscando el amor en el que no creo y me destruye. Olvido cosas mundanas cómo la intensidad a la que río; como cuando fue la última vez que fui capaz de amar.
Todos aquellos que están besando ahora mismo tampoco saben lo que quieren.

Después del túnel ya no queda nada pero no me he perdido porque sigo allí. Después queda la indiferencia y se acaba el miedo porque ya lo sufrí una vez y sé que tras la oscuridad hay vida y es la mía pero a veces pienso que ojalá me hubiera fundido porque es mejor que apagarse lentamente (o eso dicen).

Porque las veces que hablé sólo fueron una llamada perdida a la voz de un contestador al que nadie contesta. Al no haber estado allí ya nadie se acuerda de nosotros.

Lo hago todo mal muy bien y sé cómo hacerlo peor.

miércoles, 2 de noviembre de 2016

Silencio de blanca.

La radio ha muerto pero las voces
siguen sonando dentro de
mi cabeza.



No mostrar nunca lo que somos,
aborrecer al alma en silencio y el amor que me sustentan aquellos que no se sostienen en el suelo.

Ya no me quedan ventanas para saltar, ni ganas de apagar el fuego que incendiaron otros. Debajo de las uñas sólo nos quedan restos del pasado que intentamos enterrar bien hondo pero aún así no nos mantenemos a flote.

Las flores muertas de un cementerio que jamás hemos pisado me recuerdan al color ya apagado de tus ojos y a las palabras mal sonantes que apuñalaban nuestros nombres.

La fragilidad no era negar el contacto del resto, sino que nos acaricien y que no se parezca a un arañazo.

El invierno va a durar lo mismo que mi libro favorito: demasiado poco.

Mátame o abrázame que no encuentro un término medio que no nos duela.
Y así acabó todo, sin saber cómo volver a volver a empezar de nuevo.

martes, 4 de octubre de 2016

Joker.

A lo peor que os pueda pasar en el mundo sumadle
puertas que no se cierran del todo.
Y un sueño que no te deja despertar.


Por el amor al odio
me hubiera gustado decirte que.

Después del silencio sólo quedan las palabras que nunca nos hubiera gustado escuchar. Esta insana manía de dejar que siempre se haga tarde provoca que el reloj se pare cuándo más rápido queremos que pase el tiempo que no queremos perder. Un reloj que sólo marca el tiempo perdido no sé de qué me sirve pero no dejo de coleccionar errores debajo de la almohada, y pesadillas largas que a veces confundo con una realidad en la que no sé lo que pasa.

Dejarse llevar suena tan mal cómo todas esas horribles canciones que baila la gente en las discotecas cuando yo sólo quiero desaparecer del mundo. 
Dejarse llevar suena tan mal como tu voz cuando dices que sientes que ya no quiero.
Dejarse llevar suena tan mal porque no sabes con certeza a dónde vas a llegar. 

Ojalá algún día nos recuerden tal y cómo no hemos sido para ver si nos hacen justicia. Ojalá algún día recuerden cómo han sido. Ojalá recuerden todo lo que olvido.

Por el odio al amor
hicimos arte.

sábado, 13 de agosto de 2016

Dieciocho formas de no vivir.

Me pregunto quién me sonrió
debe estar bastante enfermo.


DAÑOS.

Pero es que la belleza es lo más importante.

Me he dado cuenta de que lo único que queda es el recuerdo de la cicatriz , y que aunque el paso del tiempo la borre podrás recordar de una forma muy realista con qué profundidad se clavó el daño en la piel fértil. Qué hay canciones que miden la intensidad de dolor que pudimos soportar.
A veces tener las expectativas tan bajas como la autoestima provoca sonrisas al ver que antes de que vuelva la tormenta el viento va a nuestro favor.

Tener a quién abrazar es más satisfactorio que la posibilidad de nos que arropen con cariño en invierno.
Para mi los días no tienen sentido si no nos dejamos sorprender.

Quedarse a las puertas del cielo no debe ser tan malo porque seguro que en el infierno hay más gente que pueda hacernos compañía.

Aceptamos el amor que recibimos como si fuese propornal al que damos y no.
El amor no es una mierda.
Pero esta paupérrima forma de sentirlo, sí.

Los días en trece sólo pasan una vez al mes aunque a veces son todos los días. Tras la mala suerte sigue habiendo suerte pero puede ser mala o puede ser buena.

Yo ahora mismo sólo sé que mañana empieza demasiado temprano. Y que es demasiado tarde, que en el periódico de hoy hablaban del ayer y me aterra que sea igual que el mañana.

miércoles, 15 de junio de 2016

"te hiero mucho."

Todos los días con trece lágrimas
acariciando mis pupilas rotas.




El abandono está injustificado y las voces sólo fueron un pacto de no agresión a uno mismo pero el amor impropio ya está dañado y eso no justifica que te marcharas. 

Observo fotografías antiguas y observo mi pelo cuando está largo, cuando está corto. Observo también la etérea marca que deja la enfermedad en mi rosto y reparo en tu cara infantil que jamás llegó a estar a mi lado. Y joder, mira qué felices, qué caras más tristes. 

Los semáforos en rojo de esta inhóspita ciudad están diciendo que pare, que en esta vacía carretera infinita que es mi vida todavía existe la posibilidad de que haya un choque automático entre corazón y razón provocado por el fracaso que siento al no haber sido capaz de conseguir nada de lo que me propusieron. Me alimento a base de rabia y de toda la mierda que siento, de vodka barato y de palabras que leí hace tiempo.

He olvidado como se cogía aire a la hora de ahogarse en un mar de lágrimas que desemboca en el incesante llanto de un recién nacido que al igual que yo no sabe expresar lo que quiere. Casi no recuerdo que suplicar el contacto de otros para aliviar el dolor hace más daño, casi caigo de cabeza en la cuenta los días  que quedan para sentir el verdadero calor del infierno.

Ver amanecer y atardecer ya no es algo bonito. Tu ausencia es como vivir en una cárcel aburrida en la que no hay gente con la que pelearse, ni heridas provocadas por otros a las que tratar con cariño antes de volver a hacer sangrar.  La vida tal y como está ahora se me asemeja a un laberinto sin salida en el que puedes gritar pidiendo ayuda todo lo que quieras, pero los vecinos están muertos y nadie va a preocuparse por entender lo que dices.

Todas las cartas que llegan a mi buzón anuncian guerras mundiales en mundos paralelos que suelen ser mejor que este; allí no existe la melancolía, y aquí no dejo de recordar tu nombre aunque ya lo haya olvidado: te hiero mucho, ojalá más que a mi.

Alguien a quién nadie escucha prevé tormenta en pleno junio y entonces comienza a llover. Se anuncia fin de fiesta, pero nosotros hace tiempo que nos hemos ido.

domingo, 29 de mayo de 2016

BIPOLAR.

Y cuando llego allí
me invitas a salir
vestida de princesa.
Pol 3.14


No estás solo, estás rodeado de personas que no te quieren.

No sé si lo sabrás pero querer y tener cariño no son lo mismo, y mucha gente suele confundirlo. No quiero a casi nadie y le tengo cariño a todos mis libros aunque ya no me hagan sentir como antes.

Esa canción antigua describe a la perfección mi relación con cada uno de mis desastres artificiales independientemente de la intensidad con la que sentí sus tactos; que si los desordeno forman un colectivo que provoca que al despertar la realidad de la que habla Kafka en La Metamorfosis se apodere del ambiente, pero sin que haya nadie tras la puerta.

Lo que hemos vivido se ha convertido en tiempo perdido y ahora es todo campo ya. Bueno, y las falsas esperanzas de la primavera, y esta cara de muerta en vida que nadie mira. Y las flores de a lo lejos que no se pudren mientras nosotros sí. Ahora que no soy capaz de olvidarlo entiendo que poner tanta distancia de por medio causa que al contacto de nuevo reviva la llama y provoque un incendio.

Lo hicimos todo mal muy bien.  

Tener un diario de hojas en blanco es tener una mierda de vida. Volverse loca de atarse a una misma es un efecto colateral de tener una vida de mierda. Y mientras tanto todo pesa de la misma forma que al que lleva su culpa y la del resto sobre sus machacados hombros.

No le declares la guerra a nadie que ya no queda más amor que hacer, todos los caminos llevan al odio y no a una ciudad de ruinas que me recuerda a alguien cuyo nombre he olvidado.
A mi las palabras no se me dan bien si no me escuchan y he comenzado a vomitar por no haberme tragado todo mi orgullo.

No estás sólo, estás conmigo aunque a veces pueda ser lo mismo.

lunes, 4 de abril de 2016

Quién se va vuelve a irse.

Desvias la mirada
porque no quieres ver como alguien causa un terremoto bajo tus pies.
Y apartas la mirada
porque odias ver como alguien
se hunde en en el suelo sin quererlo,
mientras tú no haces nada.

Ignoras a toda esa gente ignorando lo que pasa.

Y te vas.

Para no volver. Ignorando a quién se queda acompañado de toda la soledad del mundo.




Las promesas que dejaste en el aire han salido volando
y te quedas perplejo sin tener la certeza de si abril las ha calado.

Los miles de ojos y los millones de gotas de lluvia han mojado el acuerdo tácito que decía que te ibas a que quedar; a pesar de los aviones que se estrellan en tierra mojada.

Continúas con tu mediocre vida sin que ronde en tu cabeza la pregunta de qué hubiera pasado ahora. La cabeza de alguien se marea con tanta ida y venida, con tanto pasar de hoja.
Y paras en seco para comenzar a llover pero el cielo ya no llora contigo.

Descarrilan trenes, se hunde barcos, acaban canciones y nadie escribe un poema con el que puedas sentirte indentificado. Las sirenas de todas la ambulancias de la ciudad te recuerdan a la voz de alguien que alguna vez dijo quererte.
Todos los corazones rotos empiezan a parecerse en algo al tuyo.

Empiezan a sonar campanas a media noche y te das cuenta de todo lo que has perdido.

viernes, 25 de marzo de 2016

Cineraria marítima.

Destrozo libros, corazones y todo lo que rocen mis destrozadas manos 
que toqué antes que a nadie.


A quién más he querido
no vuelve
y todos aquellos por los que no sentí nada
siguen sobreviviendo a un vaivén entre mi vida y las suyas.
No quiero que vuelvas
y por eso no digo que no
porque hay palabras que ya se han llevado mi voz
y por eso me convierto en mentirosa diciendo la verdad y en una niña demasiado pequeña para saber amar.

Nunca he sido lo que querías.

La primavera deshoja mis libros favoritos
y hace que viva con la cicatriz con la que mueren los alérgicos.

He perdido la inspiración desde que te has ido
y ya nadie viene.
Las aves migratorias han perdido el vuelo de vuelta a casa
y yo ya no sé en quién edificar la mía. 

La confianza no da mucho más asco que todas las personas en las que he confiado,
abril es sólo un mes maldito para cantautores de mierda.
Y a la primavera le pueden dar muy fuerte, que las flores fallecen porque a veces lo bonito se encuentra en ver morir.

Tras todas las amenazas de tormeta ha llegado un huracán que se ha llevado todas las palabras que han sonado demasiado mal para que las diga una boca tan bonita como la mía y que las repita un acento tan feo como el suyo.

La soledad hace herida cuando ves felicidad reflejada en las pupilas de quién te dejó solo. La herida hace daño cuando ni tú solo puedes curártela.
No dejas de sangrar si no suturas todas tus heridas con la misma indiferencia que reflejan tus pupilas rotas.
Esta mancha de sangre ha comenzado a ser la macha que pisan los niños en los parques. El bombear de este roto corazón se asemeja al sonido de un disparo, y mi respiración entrecortada es como el humo de un incendio. Mis manos trémulas no cesan a la vez que la llama de una vela me consume y lo deja todo en silencio.

La gente reía y hablaba alegremente del futuro y yo sólo podía pensar en trenes que me llevaban muy lejos de casa.

lunes, 29 de febrero de 2016

Bis.

Dónde está nuestro error sin solución
fuiste tú el culpable, no
lo fui yo.


Ya nada se marchita como antes,
esto de que haga frío a destiempo
me congela las arterias,
el corazón
y me vuelve tan fría
que no paro de tiritar ausencias.

Pierdo el azul a causa de la tristeza,
aunque no cesa de iluminar al cielo en cada despertar
y el gris ya no asoma el salto que pego desde mi ventana por las mañanas.
Las flores las sigo viendo tan vivas, siendo tan rosas y las espinas hospedan mis frágiles yemas llenas del dolor
de otros.
La culpa sigue siendo mía
y en mi caja torácica todavía alberga la esperanza
de que se la lleven entera,
sin que quede rastro.

No todo lo rojo es sangre
aunque lo parezca, lo sea
y padezca una enfermedad indiagnosticada
que cualquiera que se denomine como especialista calificaría de mortal.
Yo,
que nací con la marca con la que mueren los alérgicos.

Nuestro error sin solución fui yo,
dónde estás
ahora que estoy empezando a contar todas las mentiras.